16 may. 2010

No me quieras, no me extrañes, no me odies,

no me nombres, indiferenciame,

no me reconozcas en la calle, ni en los peldaños sucios de la escalera.

Perdeme entre las múltiples puertas de los pasillos

de las casas que habitamos y dejamos y seguiremos habitando.


No me veas en las fotos ni me reconozcas en tus costumbres.

No levantes la piedra que pueda iluminarnos.

Seguiremos a oscuras transitando los caminos,

a tientas tocando las sábanas ajenas

las copas ya vacías, la luz que daña nuestros ojos.


No serán las biografías las que nos recuerden

quiénes fuimos, ni será nuestra indiferencia de uno con el otro,

será un gesto, un ápice, una voz, una cara,

una palabra pronunciada con cadencia de ruina fantasmal.


Dejemos a los peces volver al mar, a los pájaros fuera de la jaula.

Que las flores que nos regalamos quepan en un bolsillo

que la obligación de felicidad nos toque el hombro

que nuestras manos juntas permanezcan en silencio.

Tenemos apenas espantos, desiertos y varias vidas por delante.

6 may. 2010

Vals de madrugada

las obras completas de este milenario pájaro
abarcan todas las bibliotecas que se abren en este preciso momento
en Montreal, París o Nueva York,

hemisferio norte donde amanezca
bate sus alas este pájaro sonando música de cámara o cama
cunilingus a la madrugada que goza

mientras
nos araña la espalda
la nuca con sus zarpas de animal

¿por qué yo? pregunta el ave
¿porqué no? la madruga responde
Suena Leonard Cohen un vals hace bailar
Es de noche, el día se aleja.
No se encontrarán jamás.

Mujer de estricnina y cartón pintado

Toma la carretera donde la luna nunca se pone

Y la mujer de carne seca y cartón pintado hace dedo no la subas

No va hacia ningún lugar vive en la calle espera quitarte

La piel los huesos las vísceras los órganos arrancarte el miembro.


Humedad lleva en el índice de su mano ubicada en su cuerpo dentro de una falda

a cuadros una cinta en el pelo –pare por favor pare grita una voz de sirena

Controla los pedales frena el auto abre las puertas arrastra y

Carga su valija sonríe sonrisa de lobo y todo está perdido.


Amnésico mientras repetía mujer de estricnina y cartón pintado

El mundo me rodeaba señalaba gritaba –ahí va el muerto

Aún respiro pensé cuando ella dijo –lo conocí en otra época

Todavía muero- pensé en la anteúltima inhalación de aire cuando se alejaba.


Hoy paisano sólo queda agua destilada de mi rebeldía líquida

Estricnina en lengua viperina nombrando soledades y alegría que perdí

Amiga del poder enamorada de la adrenalina será su amante

Porque dijo el forense -muerte por muerte natural, y aún respiro bajo tierra.