30 nov. 2010

¿Por qué escribo?

A la persona que me preguntó por qué escribo

Porque tengo ganas.
Porque no tengo otra cosa mejor que hacer.
Porque sería un pésimo músico,
y no tengo el dinero para hacer cine.

Porque soy ateo. Porque soy un tipo solitario.
Porque conozco el dolor, porque fui feliz.
Porque el fin está en el medio, y
todavía puedo seguir bajando.
Porque algunas mujeres aún me quieren
y decenas me rechazaron.
Porque hoy me gustan Carver, Artl y Bolaño,
y porque ayer me emocionaron Miller,
Rulfo y Melville.
Porque es mi excusa para desaparecer,
o desvelarme o molestar o tenerte presente.
Porque se exilian mis demonios,
y recreo tus perfumes después que te fuiste.
Porque puedo ser impune, irracional o caótico.
Un hijo de puta o un caballero, un cristo o un Sade.

Porque puedo vivir múltiples vidas, porque puedo
caer y levantarme hasta el final,
hasta que ya no me levante más.
Porque puedo pasar por sabio siendo ignaro
o por inteligente siendo subnormal.

Porque no comprendo la mayoría de las cosas,
porque adoro perder el tiempo,
porque detesto a la muerte
porque le temo a la muerte,
porque detesto el vacío
pero más le temo al olvido.

Mudo-callado-sin hablar

Mudo-callado-sin hablar

Como buen pintor puedo mentalmente
Retratar personajes femeninos infalibles.
Como buen músico podría componerles una voz
de soprano de ninfa de sirena a esas mujeres.
Y el genio cineasta que duerme en mí conseguirá
filmarlas en cine-arte porno-soft drama-contemporáneo.

Pero no soy buen escritor y callo cuando todos
hablan de Borges de Goethe de Murasaki.
Y callo cuando todos mutuamente
se festejan sus poemas.
Y me coso la boca con hilo sisal
cuando se adulan.
Y mudo asisto a mi sueño de Anagrama de Tusquest.
Y muerdo mis muelas hasta sangrar
cuando dicen: tendrías que cercenar esa palabrilla o
pulir aquel concepto o cuidar más el argumento.

Y tan callado estoy que ponen
monedas de 50 guita sobre mis ojos.
Y mientras miro hacia dentro de mí escribo.
No hablo sólo escribo. Es lo que hice y siempre haré.